Cuidamos lo que hay en el Bosque para seguir siendo Rarámuri

Owirúame (médicos indígenas) del pueblo rarámuri de Choréachi comparten su forma de curar y su cosmovisión de su paso por el mundo.

Alianza Sierra Madre es una vez más afortunada acompañante del pueblo de Choréachi en el desarrollo del proyecto “Cuidamos lo que hay en el bosque para seguir viviendo como rarámuri”, apoyado por el Programa para el Desarrollo Integral de las Culturas de los Pueblos y Comunidades Indígenas, en su convocatoria 2010.


Durante la reunión de owirúame en Choréachi

La vida distinta, otra, siempre brota alrededor nuestro, aunque en ocasiones se encuentre tan matizada en el entorno que no alcanza a ser reconocida por nuestros sentidos. Pero ahí está,  latiendo. Muchas otras veces esta vida se encuentra tan lejana, ya sea en distancia, en emociones, o en ambas, que ni siquiera llegamos a tener la capacidad de percibirla.

El arte de cuidar la vida y la salud se ha preservado y conservado con singular ahínco en toda la Sierra Tarahumara, sobre todo en los lugares que no hay atención de la medicina occidental por parte de las instituciones de gobierno. Incluso se apela a este arte de las y los owirúame en algunas comunidades que cuentan con servicios institucionales de salud.

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Realizando el Mapeo

Y al decirle arte, se le suma a esa habilidad técnica, química, curativa, el valor de la cultura. Las y los médicos rarámuri, llamados y llamadas owirúame, en su mayoría curan  a través de los sueños. Sueñan la enfermedad que habrán de curar con plantas, raíces y flores que recolectan de su bosque.

Durante el desarrollo del proyecto las y los owirúame mapearon los ranchos y rancherías en que habitan, el número de familias que atienden, las prácticas curativas que utilizan para restablecer la salud, así como los recursos naturales y simbólicos que utilizan.

El proceso de este proyecto ha fortalecido el empoderamiento del pueblo rarámuri de Choréachi, logrando demostrar, una vez más y a través de sus owirúame, su capacidad organizativa y su responsabilidad con su pueblo. Además los resultados del mismo, ofrecen una prueba significativa sobre la importancia de acompañar, solidaria y rigurosamente estos procesos, aplicando criterios de conocimiento distintos, los del mismo pueblo.

Y al decirle arte, se le suma a esa habilidad técnica, química, curativa, el valor de la cultura. Las y los médicos rarámuri, llamados y llamadas owirúame, en su mayoría curan  a través de los sueños. Sueñan la enfermedad que habrán de curar con plantas, raíces y flores que recolectan de su bosque.

Antecedentes del Pueblo de Choréachi

El territorio de Choréachi, también conocido como Pino Gordo, se localiza dentro del corredor biológico de la cuenca hidrológica de Río Verde (entre los municipios Guachochi y Guadalupe y Calvo). Por su ubicación conserva una gran variedad de plantas y animales propios de la región con importancia biológica y cultural, prioritarios para su conservación. Es una región, de las que quedan pocas en el estado, con masa forestal abundante y aún con remanentes de bosque viejo, lo que permite la existencia de especies endémicas y microambientes más o menos estables, que serían seriamente dañados en caso de una explotación forestal comercial. Para llegar a Choréachi es necesario recorrer aproximadamente 15 horas de camino desde la ciudad de Chihuahua.

Sus habitantes son indígenas de la etnia rarámuri o tarahumara y son alrededor de 108 familias, aproximadamente 800 personas. La economía se basa en agricultura y ganadería a pequeña escala, complementando la dieta alimenticia con recolección de plantas, caza, y pesca en el verano.  La erosión y agotamiento de los suelos han impactado directamente las tierras de cultivo, lo que significa una disminución significativa en la producción de alimentos, especialmente los que provienen del maíz.

El Consejo Nacional de Población (CONAPO) ubica al Municipio de Guadalupe y Calvo dentro de la escala de alta y  muy alta marginación. Además un estudio elaborado por la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI) y el Programa para el Desarrollo de Naciones Unidas (PNUD, 2000-2006) coloca al estado de Chihuahua en el primer lugar de desigualdad interétnica. Mientras la población mestiza ocupa el noveno lugar en Desarrollo Humano, la población indígena del estado de Chihuahua está en condiciones similares de marginalidad a la de los estados de Chiapas, Guerrero y Oaxaca. El mismo estudio refiere que más del  70% de la  población indígena no tiene acceso a ningún servicio de salud.

Para llegar a Choréachi es necesario recorrer aproximadamente 15 horas de camino desde la ciudad de Chihuahua. Las últimas seis horas de este camino se recorren  en terracería, en caminos que se ven seriamente afectados en temporadas de lluvia y nieve.

Choréachi ha emprendido, desde hace más de diez años, un proceso legal de defensa de su bosque. El tesón y la rigurosidad que han mostrado durante el mismo, en viajes a la ciudad de Chihuahua, ratificaciones, ofrecimiento de pruebas testimoniales y demás, se explican en gran medida por lo que el bosque les permite hacer: vivir y reproducir su en él y gracias a él, su cultura. En esta ocasión el bosque se encuentra relacionado con el nacimiento y crecimiento de las plantas medicinales que las y los  owirúame utilizan para curaciones.

 
 
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